miércoles, 8 de enero de 2014


 El libro se debate entre el futuro y el pasado, entre el papel y las nuevas tecnologías. En esas dudas se ha entregado el 70 premio Nadal de Novela. La ganadora ha sido Carmen Amoraga con «La vida era eso», y lo ha recibido de manos de una referente del galardón literario, Ana Maria Matute, que lo consiguió en 1959. La autora que este año ha cumplido 88 años es una de las 14 mujeres que han obtenido el premio. La presencia de la autora barcelonesa es un homenaje a todos los premiados con este galardón.










lunes, 18 de noviembre de 2013

Luis Goytisolo gana el Premio Nacional de Letras 2013


El escritor ha sido galardonado por “su comprometida búsqueda de nuevos territorios literarios”
El escritor catalán Luis Goytisolo ha sido galardonado hoy con el Premio Nacional de las Letras Españolas del presente año, otorgado el Ministerio de Educación y Cultura para distinguir la obra de un autor cuya “labor literaria esté considerada como parte integrante del conjunto de la literatura española”.
El jurado ha valorado “la obra narrativa de Goytisolo, siempre comprometida con la búsqueda de nuevos territorios literarios y su magna tetralogía que supone un hito en la reciente historia de la novela española al aunar historia, narración y reflexión literaria”.
Luis Goytisolo es el hijo menor de una familia de escritores, que tiene a su hermano Juan como otro de los referentes de la literatura actual española en el ámbito del ensayo.
Luis fue uno de los miembros más activos del Círculo de Barcelona, núcleo básico y germen de la Generación del Cincuenta. También ha sido colaborador habitual de prensa nacional y extranjera, director de la revista ‘Letra Internacional’ y guionista de documentales producidos por TVE como ‘Índico y Mediterráneo’.
Con este premio Luis culmina una carrera plagada de galardones como el Premio Ciudad de Barcelona (1977), el de Crítica de Narrativa en Castellano, el de la Fundación Pablo Iglesias, el Nacional de Narrativa (1993) y el Anagrama de Ensayo (2013).

sábado, 26 de octubre de 2013

ANTONIO MUÑOZ MOLINA
 PREMIO PRICIPE DE ASTURIAS 2013
Escribir empieza siendo casi siempre un sueño o un capricho o una vocación imaginaria. Pero el sueño, el deseo, el capricho, no llegan a cuajar en nada si no se convierte en un oficio. Un oficio, cualquier oficio, requiere una inclinación poderosa y un largo aprendizaje. Un oficio es una tarea que unas veces resulta agotadora o tediosa por la paciencia y el esfuerzo sostenido que exige, pero que también depara, cuando las cosas salen bien, momentos de plenitud, y permite entonces la recompensa de un descanso que es más placentero porque se siente bien ganado, al menos hasta cierto punto. Digo hasta cierto punto porque todo el que se dedica plenamente a un oficio sabe que siempre hay una distancia grande entre las mejores posibilidades de un proyecto y su realización, igual que hay descubrimientos con los que no se contaba. Un oficio es una tarea práctica: uno hace algo que le gusta y que a costa de aprendizaje y empeño ha logrado hacer con cierta garantía de solvencia, pero no lo hace para sí mismo, por mucho que esa tarea la haga a solas y que en el simple hecho de llevarla a cabo haya una satisfacción privada. El resultado que se obtiene de ella alcanza una existencia objetiva, independiente de quien la realizó, y pasa a integrarse beneficiosamente en las vidas de sus destinatarios: un instrumento musical o una partitura, una herramienta, una mesa, una historia, un cuaderno, un cuadro, un cuenco de barro, una fotografía, un hallazgo científico, un paso de danza, la cura de una enfermedad, un prodigio deportivo, un plato bien cocinado, una pirámide de alcachofas en el escaparate de una frutería.
Hay algunas singularidades en el oficio de escribir, como las hay en cualquier otro. La primera es que la necesidad humana que satisface es una de las más intangibles, aunque también una de las más universales: la de saber historias y la de contarlas, es decir, dar una forma inteligible al mundo mendiante las palabras. Una historia, de ficción o no, propone un modelo universal de un cierto campo de la experiencia a partir de la observación de los datos particulares de la vida. Del mismo modo actúa el científico, elaborando modelos teóricos derivados de la observación y la experimentación, que sirvan, doblemente, para explicar y predecir. En las sociedades primitivas o antiguas el mito es el modelo de explicación y predicción de los comportamientos humanos. Nuestra variedad moderna del mito es la ficción, en todas sus variedades, desde las más banales, más toscas, más comerciales y efímeras, hasta las más hondas y exigentes, desde la telenovela y el videojuego a Don Quijote o Moby-Dick o a un cuento de mi querida Alice Munro.
Nos dedicamos, pues, a un oficio más antiguo y más útil de lo que parece. También a un oficio mucho más incierto. Porque en él, y esta es su segunda singularidad, la experiencia no ofrece ninguna garantía, y puede haber una divergencia escandalosa entre el mérito y el reconocimiento.
Quien escribe sabe que ha de dedicar a su oficio tantas horas y tantos años como un artesano al suyo, y que sin esa dedicación no logrará completar nada de valor. Pero también sabe que la entrega, por sí misma, no garantiza la calidad del resultado, porque la experiencia y la dedicación pueden conducirlo al amaneramiento anquilosado y a la parodia de sí mismo. Y también sabe que lo mejor unas veces es reconocido de inmediato y otras veces es ignorado, y que lo que parecía mejor a veces se desmorona al cabo de muy poco tiempo, y que una extraña justicia tardía alumbra mucho tiempo después, sin compensación posible, al talento verdadero que no brilló en vida.

El desaliento ante las incertidumbres del oficio se acentúa más en tiempos de incertidumbres tan amargas como estos. Es difícil hablar de la perseverancia y el gusto del trabajo en un país en el que tantos millones de personas carecen angustiosamente de él. Es casi frívolo divagar sobre la falta de correspondencia entre el mérito y el éxito en literatura en un mundo donde los que trabajan ven menguados sus salarios mientras los más pudientes aumentan obscenamente sus beneficios, en un país asolado por una crisis cuyos responsables quedan impunes mientras sus víctimas no reciben justicia, donde la rectitud y la tarea bien hecha tantas veces cuentan menos que la trampa o la conexión clientelar; un país donde las formas más contemporáneas de demagogia han reverdecido el antiguo desprecio por el trabajo intelectual y conocimiento.
Aun así, y dejando las responsabilidades de la ciudadanía en el lugar que les corresponde, el único remedio aceptable que conozco contra el desaliento del oficio es el oficio mismo. Escribir poniendo artesanalmente en cada palabra los cinco sentidos. Escribir sin concederse la menor indulgencia. Escribir aceptando y disfrutando la soledad y agradeciendo el entramado de otros oficios fundamentales que lo convierten en uno de los oficios menos solitarios y más colectivos del mundo, como es solitario y colectivo el del músico y el del científico; agradeciendo el oficio del editor, del corrector de pruebas, del traductor, del librero, del crítico, el de otros escritores de los que uno aprende admirándolos, el oficio del que enseña a leer y del que trasmite en un aula el amor por la literatura; agradeciendo el oficio más placentero de todos, que es el del lector. Escribir con el miedo a no tener lectores y con el miedo a perderlos, sobreponiéndose lo mismo a los elogios que a las heridas. Escribir porque a pesar de todas las negaciones y las imposibilidades la escritura, como cualquier oficio, es sobre todo un acto de afirmación. Escribir porque sí.
En 1981 se entregaron por primera vez estos premios y vuestra alteza presidió en ellos su primer acto público. Aún se vivía entonces bajo el trauma sombrío y reciente de una tentativa de golpe de estado. En su discurso de agradecimiento, el poeta José Hierro aludió con alegría y alivio, pero también con plena conciencia del peligro, al “aire de libertad que respiramos”. Ese aire, a pesar de todos los pesares, lo seguimos respirando 32 años después, que constituyen el período más largo de libertad que se ha conocido en la historia entera de nuestro país. Es importante recordar estas cosas ahora, cuando el porvenir parece en muchas cosas tan incierto como entonces. En este tiempo se ha hecho adulta la generación entera que nacía por entonces, que es la de mis hijos. Sus vidas son ya más difíciles de lo que imaginábamos hace sólo unos años, pero es importante recordar que también aquellos tiempos de 1981 nos parecían amenazadores cuando nosotros los vivíamos. Y sin embargo no hemos dejado de respirar el aire de libertad que celebraba José Hierro. Sin esa respiración no habría sido posible la generación literaria a la que yo pertenezco. Incluso nos hemos acostumbrado tanto a ella que corremos el peligro de no saber ya apreciarla. Es nuestra responsabilidad salvar lo que ganamos gracias a que muchas personas hicieron y hacen bien sus oficios, privados y públicos; y también reflexionar con urgencia sobre todos los errores, todas las inercias y descuidos que necesitamos corregir. En esa tarea los oficios de las palabras podrán ser más útiles que nunca.

domingo, 20 de octubre de 2013

   Alice Munro  Nobel de Literatura 2013


La canadiense Alice Munro, galardonada la semana pasada con el Nobel de Literatura 2013, no viajará a Estocolmo para recoger el premio por problemas de salud, informó hoy la Academia Sueca.

"La galardonada con el Nobel de Literatura de este año, Alice Munro, no puede venir a Estocolmo a la ceremonia de entrega en diciembre. Simplemente, su salud no se lo permite", señaló en un comunicado en su blog el secretario permanente de la Academia, Peter Englund.
Englund añadió que todos los involucrados, Munro incluida, lamentan su ausencia, "pero no hay otra opción cuando se trata de motivos de este tipo", añadió.
Munro, de 82 años, fue distinguida con el prestigioso galardón por su condición de "maestra del relato corto contemporáneo", según el fallo.

La escritora canadiense es la decimotercera mujer que gana el premio de Literatura y la única fémina galardonada en los Nobel de este año. El Nobel de Literatura, que el año pasado obtuvo el chino Mo Yan, está dotado con ocho millones de coronas suecas (922.000 euros o 1,3 millones de dólares), al igual que el resto de galardones.
Los premios se entregan cada año el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su creador -el magnate sueco Alfred Nobel-, en una doble ceremonia: en Oslo, para el de la Paz; en Estocolmo, para los restantes.

viernes, 18 de octubre de 2013

Clara Sánchez, ganadora del premio Planeta 2013 por su novela 'El cielo ha vuelto'

La escritora Clara Sánchez es la ganadora del premio Planeta 2013 por su novela El cielo ha vuelto, mientras que la exministra de Cultura Ángeles González-Sinde ha resultado finalista por su obra El buen hijo.
El premio se ha dado a conocer durante una cena literaria en el Palau de Congressos de Catalunya, a la que asisten casi un centenar de escritores de las muchas editoriales integradas en el Grupo Planeta, además de numerosas personas procedentes del entorno cultural, así como del mundo empresarial, político y social de Catalunya y del resto de España
Clara Sánchez se convierte en la decimocuarta mujer en obtener el Planeta. Es la tercera vez que el jurado elige una pareja de mujeres como ganadoras. Después de tres años de autores masculinos galardonados con el primer premio, todas las apuestas iban este año hacia una ganadora femenina, y el pronóstico se ha cumplido.Clara Sánchez se convierte en la decimocuarta mujer en obtener el Planeta. Es la tercera vez que el jurado elige una pareja de mujeres como ganadoras. Después de tres años de autores masculinos galardonados con el primer premio, todas las apuestas iban este año hacia una ganadora femenina, y el pronóstico se ha cumplido.

domingo, 21 de abril de 2013

Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez
(1881-1959)


Poeta español y premio Nobel de Literatura. Nació en Moguer
(Huelva), y estudió en la Universidad de Sevilla. Los poemas
de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en
la poesía española, le conmovieron especialmente en su juventud.

En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos: Ninfeas y
Almas de violeta. Se casó con la que ya sería su compañera ejemplar de
toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra
Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos,
Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia.
Moriría en este último país, donde recibió ya casi moribundo la
noticia de la concesión del Premio Nobel.
La obra poética de Juan Ramón Jiménez son Poesías
escogidas (1917), Segunda antología poética (1922), Canción (1936)
y Tercera antología (1957)..
Diario de un poeta recién casado (1917), escrito
básicamente durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se
casó con Zenobia, es uno de los grandes libros de la poesía española.
Contiene ritmos inspirados por el latir del mar, verso libre, prosa,
sugerencias humorísticas e irónicas. El libro supone un canto a la mujer,
el mundo marino y Estados Unidos. Siguen Eternidades (1918), Piedra
y cielo (1919) y uno de los puntos más altos de su poesía, Estación
total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no se publique hasta
1946.
Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en
las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido
a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes.


EL VIAJE DEFINITIVO 
Poema
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincon de aquel mi huerto florido y encalado,
mi espiritu errará, nostalgico.

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.


CITAS
    "El hombre es libre, tiene que ser libre. Su primera virtud, su gran hermosura, su gran amor es la libertad."
    "El poeta no es un filósofo, sino un clarividente."
    "En la soledad no se encuentra más que lo que a la soledad se lleva."
    "La poesía es un intento de aproximación a lo absoluto por medio de los símbolos."
    "Lo que más indigna al charlatán es alguien silencioso y digno."
    "Mi libertad consiste en tomar de la vida lo que me parece mejor para mí y para todos; y en darlo con mi vida." "Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado

Poema
Un pájaro, en la lírica calma del mediodía,
    canta bajo los mármoles del palacio sonoro;
sueña el Sol vivos fuegos en la cristalería,
en la frente abre el agua su cantinela de oro.
Es una fiesta clara con eco cristalino:
en el mármol, el pájaro; las rosas, en la fuente;
¡garganta fresca y dura; azul, dulce, arjentino*
temblar, sobre la flor satinada y reciente!
En un ensueño real, voy, colmado de gracia,
soñando, sonriendo, por las radiantes losas,
henchida  el alma de la pura aristocracia
de la fuente, del pájaro, de la luz, de las ramas
Misiva
Querido amigo Juan Ramón
¿Por qué está usted siempre con esa cara de alma en pena? ¡Es usted un egoísta de primera! ¡Caramba! No le da la gana de ver más que lástimas en el mundo. Hasta yo me pongo triste… con que ¡diga usted! Si a usted lo que le pasa es que necesita salirse de la dichosa rutina cariacontecida de su interior. Yo le voy a curar a usted de raíz, pero de raíz. Sálgase de una vez de su cuarto tenebroso (para usted tenebroso, aunque tenga 6 ventanas o un arco voltaico) de la calle Villanueva, y váyase al Escorial, a Moguer y después a la Residencia –pero ¡por Dios enseguida! Y cuando vuelva a Madrid después de haber respirado un poco el aire de campo, yo me encargo de que no le vuelva a dar tristeza. No le voy a dejar parar. ¿Para qué le sirven a usted sus benditos versos? Si fuera verdad que encima de un asno le floreciera el corazón… pase… pero si a usted no le florece el corazón nunca. Si fuera usted un almendro, un peral o siquiera un magnolio… pero si es usted un ciprés, más parado y sombrío que los del Generalife. Déjese de tristezas una temporada y véngase a jugar con todas mis amigas andaluzas y conmigo. Ya sé que se enfada porque le digo que quiero que se enamore de una de mis amigas, lo desdigo. No se enamore usted de ninguna, pero deje que le sacudamos un poco esa tristeza. Sus amigos deben ser todos una serie de lechuzas o no se lo hubieran tolerado a usted. Yo si fuera su hermana… cuando viniera a casa, cogía todos los cojines de la sala y lo estaba bombardeando hasta hacerlo reír.

Anoche no pude terminar mi carta y hoy la concluyo en casa de Josefina. Nos vamos a comprar un par de castañuelas para mandárselas a usted. Acabo también de recibir su carta: “Frater Luna, si en esto estamos desde que lo conocí”. Usted se parece tanto a mi hermano mayor que muchas veces no sé cuál es cuál. Y ¿quién le ha dicho a usted que yo me voy a casar con nadie,
pájaro de mal agüero? ¡En eso estoy yo pensando! ¡Y aquí en España! ¡Enseguida! ¿Por qué no será usted una muchacha, Dios santo? No se vaya usted con Ortega y Gasset, váyase con Jaen o con cualquiera que no sea otro sauce como usted. Póngase a escribir seguidillas, vístase de torero y plántese en la calle de las Sierpes a echarle piropos a todas las inglesas feas que desfilen por allí.

¡Alegrémonos de haber nacido! “Frater Sol.”
Zenobia . 1913.
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